CENTRO DE PRODUCCIÓN Y CREACIÓN ARTÍSTICA DE SABADELL MUSEO DE ARTE DE SABADELL LA NAVE

CENTRO DE PRODUCCIÓN Y CREACIÓN ARTÍSTICA DE SABADELL MUSEO DE ARTE DE SABADELL LA NAVE

Museo de Arte de Sabadell LA NAVE

Adquisición de la maqueta y la fotografía de la instalación «La nave de los artistas» (Abril de 2002).

Escrito de Maria Peña, historiadora del arte y crítica:

«Visita a los talleres de puertas abiertas de:
DIDAC PINTOR, IRIS ARBEL, JORDI PLANA Y SAM ROUSSEAU

Cuando estamos tan acostumbrados a contemplar las realizaciones de los artistas dentro de la pautada sofisticación de museos y galerías, ver las obras en su marco primigenio, el taller, en la atmósfera espontánea del obrador y la presencia de sus autores, puede aproximarnos más al hecho artístico que a la disquisición académica o la especulación crítica. Tanto es así, que una representación adecuada podría ser un leve hilo conductor, una discreta propuesta de interpretación que orientara o ayudara —sin condicionamientos ni imposiciones— la respuesta estética del visitante.

Por este motivo, sólo pretendo constatar algunas similitudes y diferencias entre los cuatro artistas que este año han sido seleccionados para llevar a cabo sus proyectos en La Nau, intentando situarlos en el contexto teórico correspondiente.

Observamos, en primer lugar, una concordancia generacional y unas raíces culturales comunes abrevadas en la cuenca del Mediterráneo: Cataluña, Francia, Israel; así como una formación específica, académica y rigurosa, en las respectivas escuelas de Bellas Artes, que les ha permitido entrar en el mundo profesional con diversas exposiciones individuales y colectivas. Por otro lado, los cuatro pertenecen, artísticamente, a una posmodernidad muy ecléctica que oscila entre la admiración por la austeridad teórica del conceptual, el apropiacionismo de la imagen fotográfica y la tecnología digital, o el retorno al jamás agotado potencial narrativo de la pintura. Esto hace referencia a las afinidades en la técnica, así como a la proyección personal del artista en cada realización.

Sin pretender ser exhaustiva, la primera constatación a hacer es que dos de ellos, Jordi Plana y Sam Rousseau, seguros y contundentes en sus propuestas, trabajan el espacio tridimensional: el primero, esculturas o instalaciones de claro ascendente minimalista que experimentan con las posibilidades plásticas, expresivas y simbólicas de materiales reciclados. El segundo, con un deje dadaísta, jugando con la boutade y la ironía, busca la complicidad del espectador acostumbrado o la perplejidad del ajeno, en unos montajes donde tanto puede utilizar las estrategias corporales como los recursos del vídeo arte o la incorporación perversa (es decir, artística) de los mismos gadgets con los que admira/ridicul.

Hay también otros dos artistas, Iris Arbel y Dídac Pintor, embarcados en La Nau en un proceso de investigación que, superados los arrecifes, les permitirá llegar a buen puerto. De momento, Iris, más identificada con el concepto de pintura-pintura que ha nutrido los últimos neoexpresionismos, manifiesta su fe en la unión de contrarios, debatiéndose entre figuración y abstracción, soñando con una armonía que sobrepase el arte y alcance la vida. El Dídac, intel·lectual i dubitatiu, sabedor que “ara hi veiem de manera fosca, com en un mirall poc clar”, brunyeix prèviament el mirall de l’obra amb les eines de la reflexió i la lectura a fi d’apaivagar la incertesa que evoca la frase paulina: arbres de lletres, cal·ligrafies subtils, estranys alfabets envolten l’autor en el call laberíntic.»

 

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